martes, 13 de abril de 2010

La mujer global

Reproduzco la 'receta' de Isabel Moya Richard (periodista cubana, Directora de la Editorial de la Mujer de la FMC, Profesora Titular Adjunta de la Universidad de La Habana, Presidenta de la Cátedra de Género y Comunicación del Instituto Internacional de Periodismo José Martí) para 'construir una mujer global'. Adjunto también el enlace a su blog para leer el artículo completo y destaco este párrafo:

Ignorar el poder de la imagen y la representación sexista sería ingenuo y sumamente peligroso, pero debemos tener en cuenta también la importancia de la mujer y el hombre en la construcción de su propio universo simbólico.

RECETA PARA CONSTRUIR UNA MUJER GLOBAL

Tome unas gotas de Amarige de Givenchy.

Un poco de crema antiarrugas de Clinique.

Una porción de extracto revitalizante para el cabello de L Oreal.

Mézclelo cuidadosamente para que no haga grumos.

Distribúyalo sobre un cuerpo femenino de l 80 metros con 90, 60, 90 cms de pecho, cintura y caderas respectivamente, preferiblemente blanco y rubio.

Si no encuentra fácilmente este producto en el mercado puede recurrir sin remordimientos a silicona y colágeno, extraer algunas costillas o realizar lipoescultura.

Salpimente con algo exótico a gusto.

Cueza a fuego lento en un caldo con algo de consumismo, fin de las ideologías y la historia u otras hierbas...

Sirva enfundada en Dona Karan, Agata Ruiz de la Prada, Dior, Armani de acuerdo a su presupuesto.

Fuente: http://www.letracongenero.bitacoras.com/


domingo, 11 de abril de 2010

Cruces peligrosos

Fijar el foco en el público objetivo de Moore, como hace Ruth de forma muy acertada, está bien. Pero yo he decidido repensar el momento de creación del film, ese instante en el que el autor comienza a cruzar datos que le darán la base argumental de su película (en este caso jóvenes-armas-matanzas).
Vamos a intentar un ejercicio de imaginación ficcionado: mujeres-armas-matanzas. Para ello debemos olvidarnos, por un instante, de la llamada violencia de género o violencia machista y de los feminicidios en Ciudad Juárez, por ejemplo, y centrar nuestra mirada no en la violencia ejercida hacia las mujeres sino la practicada por mujeres.
De esto, resulta que se pueden sacar datos peligrosísismos: ¿Son violentas las mujeres (las estadounidenses si nos circunscribimos al hábitat de Bowling for Columbine)?¿Matarían a sus compañeros/as (intentemos obviar el caso aparecido hace unos días en el que una adolescente ha matado a otra en Seseña)?¿Tienen una forma particular de matar (algunos estudios apuntan hacia el envenenamiento)?
Por lo que parece, una vez pasada la moda de quemar "brujas" en la hoguera y de los relatos tipo "viudas negra", afortunadamente los medios de comunicación no tienen intención de rebuscar en los cajones policiales para concluir que algo va mal porque las mujeres han decidido comenzar a matar masivamente a sus congéneres (parece ser que tampoco se sitúa el foco ahí en el atentado contra el metro de Moscú, como comentaba Vega en el comentario de Bowling for Columbine).
De todos modos, vale la pena pararse a reflexionar que, quizás, en este conexto en el que estamos inscritos, podemos ver con más claridad que cruzar el dato MUJER con el de EJERCICIO de la VIOLENCIA, es un acto perverso, no obstante no es muy distinto cruzar JUVENTUD con VIOLENCIA, ya lo achaquemos a cultura o a educación.

viernes, 2 de abril de 2010

Bowling for Columbine

No cabe duda que Michael Moore sabe muy bien lo que hace. Es un showman original que conoce al público al que se dirige: los americanos, esos niños grandes del otro lado del atlántico. Y digo niños grandes porque cuando veo todos los documentales que se han realizado en los últimos años de denuncia de la sociedad-cultura-política estadounidenses (Super Size Me, Una verdad incómoda...) siento que yo no soy el público objetivo que buscan. Por lo que veo en estos documentales, parece ser que hay muchos americanos que no saben muchas cosas y que hay que explicárselas. No saben que las armas son malas, no saben que la comida basura es mala, no saben que les engañan con muchas ideas que cuelan entre sus barras y estrellas... Lo que cuenta Moore en sus documentales nos deja a los no-estadounidenses, en la mayoría de los casos, alucinados. Observas desde el sofá de tu casa como puede haber gente así. "Estos americanos deben estar locos", como diría Obelix. Moore ofrece una visión sesgada que me parece defendible para conseguir lo que busca. La sociedad americana tiene problemas, no cabe duda, y uno de ellos es la violencia unida a la posesión de armas, habilmente manipulada por la teoría del miedo. ¿Una sociedad con miedo es más fácil de controlar? Desde luego parece que es más fácil de convencer para iniciar determinadas políticas maniqueistas. Y es que los americanos siguen creyendo que hay bueno y malos. Moore dirige sus incisivas y, en ocasiones banales, preguntas para mostrar lo que hay: gente inculta, gente engañada, mala gente, jóvenes afectados, jóvenes muertos, niños con armas... Lleva a la cámara como testigo de los rechazos que recibe porque es incómodo. A nadie le gusta ver a un chico en silla de ruedas. Y menos en Wal Mart. No queda bien. Él muestra, tú decides. Enseña lo que a veces no se ve o no se quiere escuchar. ¿Educa? Quizás a las nuevas generaciones de americanos no les vendría mal ultilizar estos documentales como apoyo audiovisual de una eduación más esmerada, menos conductista o superficial.

sábado, 27 de marzo de 2010

Una presentación

Los llamados Cahiers de doléances eran usados en el Siglo XIV en Francia en vísperas de la Revolución, y en ellos quedaron plasmadas las peticiones y quejas del pueblo francés. Las mujeres nobles también los utilizaron para mostrar su sentir y pensar respecto de las desigualdades que sufrían por su condición de féminas.

Con el título de este blog hemos querido homenajear a aquellas mujeres que gestaron el llamado posteriormente (y en ocasiones tan mal visto) movimiento feminista. Además es este blog pretendemos ofrecer una perspectiva de género y de crítica respecto de diversos temas de actualidad, para que quede plasmada, como en los Cuadernos de Quejas, nuestra forma de sentir y pensar respecto del mundo en el que vivimos, aunque a veces incluso no estemos de acuerdo entre nosotras.